martes, 3 de marzo de 2015

Hombre lento

     
     
         Recuerde, Paul, la pasión es lo que mueve el mundo. No es usted analfabeto, debería saberlo. Si no existiera la pasión, el mundo seguiría siendo vacío y carente de forma. Piense en Don Quijote. Don Quijote no trata de un hombre sentado en una mecedora que se queja de lo aburrida que es La Mancha. Trata de un hombre que se coloca un bacín en la cabeza y se sube a lomos de su viejo y fiel rocín y parte para emprender grandes hazañas. Enma Roualt, Enma Bovary, sale y se compra ropa cara aunque no tiene ni idea de cómo va a pagarla. "Solamente se vive una vez", dice Alonso, dice Enma, "así que démonos una oportunidad." Dese una oportunidad, Paul. Vea qué le ocurre.
- Yo he de ver qué se me ocurre para que usted pueda ponerme en un libro.
- Para que alguien en alguna parte pudiera querer ponerlo en un libro. Alguien, cualquiera... no solo yo. Para que valiera la pena ponerlo a usted en un libro. Junto con Alonso y con Enma. Hágase comandante, Paul. Viva como un héroe. Eso es lo que nos enseñan los clásicos. Sea un personaje protagonista. De otra forma, ¿para qué sirve la vida?
Hombre lento, J. M. Coetzee, 
Mondadori, Madrid, 2005
páginas 224-225