lunes, 16 de abril de 2018

Todo está por construir



Se dice "el tiempo de los héroes ha pasado", con la esperanza de enterrar junto a él toda forma de heroísmo.
El sueño de la época no es el buen sueño que procura el descanso, sino más bien un sueño angustiado  que os deja más exhaustos todavía, deseosos solamente de volver a él para alejaros un poco más de la irritante realidad. Es la anestesia que requiere una anestesia aún más profunda. Aquellos que por suerte o por desgracia se sustraen al sueño prescrito, nacen a este mundo como niños perdidos.

¿Dónde están las palabras, la casa, mis antepasados,dónde están mis amores, mis amigos?
No existen, mi niño.
Todo está por construir.
Debes construir la lengua que habitarás,
construir la casa donde no vivas solo
y encontrar los antepasados que te hagan más libre.
Y debes construir la educación sentimental
con la que amarás de nuevo.
Y todo esto lo edificarás sobre la hostilidad general,
porque los que despiertan son la pesadilla de los que aún duermen.


Llamamiento; y otros fogonazos
Antonio Machado Libros, 17 jul. 2015 

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Rafael Chirbes: Crematorio

         


         Tiene que haber una manera intermedia de ver las cosas. Juan: Claro, la tuya. Me imagino que la actitud equilibrada es la tuya, ese permanente pensar bien, dejar libre al otro, la teoría del respeto: yo respeto, tú respetas, todos respetamos, su cultura es respetable, su manera de pensar es respetable, su religión es respetable aunque yo no la comparta, disculpe. Eso te evita problemas. Piensa bien y, a lo mejor, no acertarás, pero te quitarás problemas de en medio. Piensa que todos te quieren, te miman, te necesitan, y haz lo que te dé la gana. El, y su defensa de la razón: acababa consiguiendo que la discusión recalara en la misma playa, en la de quién te quiere y quién no, en qué es el cariño, qué son el amor, el deseo, la amistad. Pactos, códigos que uno debe respetar como se respetan las señales del código de circulación. Prohibido torcer a la derecha, precaución, ceda el paso, stop. No esperar gran cosa, desear sólo lo que puedes conseguir por tus propios medios (cuando hablaba así, Silvia se acordaba de las frases que decía Matías: Esto es una derrota y de lo que se trata es de sobrevivir. De no estropearlo todo a última hora. Y, al final, qué demonios había sido la última hora). Incluso cuando hablaba de cultura, de su trabajo como profesor de literatura, se expresaba con amargura su marido: No somos investigadores del cáncer, decía, ni de la vacuna contra la polio, ni de algún material nuevo, en adelante de uso imprescindible.


              Somos un capricho que se pagan las sociedades ricas y que a las pobres apenas si se les ocurre plantearse. Somos putas, flores de loto que se abren sobre la charca maloliente de la opulencia; brindamos un entretenimiento un poco más refinado que el que ofrecen las chicas al borde de la carretera (también menos intenso). La belleza, los sentimientos: paparruchas, que decían los personajes de comedia de antes. Leemos un libro, vemos un cuadro, u oímos una canción que nos emociona tremendamente, y a lo mejor hasta nos hace llorar, pero luego eso se acaba, y volvemos a la vida cotidiana, y hasta nos olvidamos de que un día oímos esa canción.
       
       Los sentimientos no son precisamente ni lo más fuerte, ni lo más seguro, ni lo más duradero. Los sobrevaloramos. Tienen más que ver con lo animal, con la secreción salival de los perros de Pavlov cuando oyen el sonido que les anuncia la llegada de la comida. Babeo. No son los sentimientos lo más humano. Lo humano es la inteligencia, y seguramente también la capacidad para planear el mal a largo plazo: lo que hacen los jefes del bobo de mi hermano, fabricando instrumentos de matar que está previsto que se utilicen dentro de un montón de años. Seguramente, eso es lo más específicamente humano, la mort a credit, por ponerle un título celiniano.




        Por cierto, Céline es un ejemplar perfecto para estudiar la capacidad de la inteligencia para planificar el mal a largo plazo. ¿Quién ha visto mejor novelista y peor individuo? Hasta los propios compañeros nazis lo despreciaban por su bajeza, por su sadismo. Tenía una sucia vocación de matarife. A Juan le gustan las formas, la expresión del código. Le gusta que pensamientos y acciones se ajusten como el guante y la mano. Y, eso, ella intentaba demostrarle que no resulta siempre fácil. Ni siquiera posible. Las relaciones entre personas son, al fin y al cabo, formas, frutos de acuerdo, decía él. Y, ella: Eso es mentira. Parece mentira que seas un defensor de la literatura realista y que te interese tan poco el contenido, el fondo de las cosas. Él: Precisamente por eso lo digo, porque soy un defensor del realismo, porque sé que el realismo no es más que una forma de entender lo literario. Silvia: Cuando de verdad empiezan las relaciones entre las personas es cuando se acaban las formas, cuando se rompen. Cuando de verdad te importa algo, discutes, te enfrentas, estás relacionándote y no hay forma que valga, hay una búsqueda de la verdad.

Rafael Chirbes: Crematorio, 
Anagrama, Barcelona 2007
Páginas 109-110

miércoles, 25 de octubre de 2017

My Crow




MI CUERVO
Un cuervo voló hasta el árbol del exterior de mi ventana.
No era el cuervo de Ted Hughes, ni el cuervo de Galway,
ni el cuervo de Frost, Pasternak, o Lorca.
Ni uno de los cuervos de Homero, harto de sangre
después de la batalla. Era sólo un cuervo.
Que jamás encajó en parte alguna,
ni hizo nada digno de mención.
Estuvo posado allí en la rama durante unos cuantos minutos.
Luego alzó el vuelo y desapareció bellamente
de mi vida.
Raymond Carver
 Traducción de Mariano Antolín Rato, 

Visor Libros, Madrid, 1990  




MY CROW
A crow flew into the tree outside my window.
It was not Ted Hughes’s crow, or Galway’s crow.
Or Frost’s, Pasternak’s, or Lorca’s crow.
Or one of Homer’s crows, stuffed with gore,
after the battle. This was just a crow.
That never fit in anywhere in its life,
or did anything worth mentioning.
It sat there on the branch for a few minutes.
Then picked up and flew beautifully
out of my life.

 

martes, 22 de agosto de 2017

En el siglo VIII alguien escribió estos versos


Lago de Sanabria, agosto 2017

“Es anoche tarde cuando el perro hablaba de ti;
de ti hablaba la agachadiza en su marisma profunda.
Eres tú el pájaro solitario que recorre los bosques;
y ojalá carezcas de compañera hasta que me encuentres.
Me prometiste, y me dijiste una mentira,
que te me aparecerías donde las ovejas se juntan;
te lancé un silbido y trescientas voces,
y no encontré allí nada más que un cordero balando.
Me prometiste algo que para ti era difícil,
un barco de oro bajo un mástil de plata;
doce villas cada una con su mercado,
y un magnífico patio blanco a la orilla del mar.
Me prometiste algo que no es posible,
que me regalarías guantes de piel de pez;
que me regalarías zapatos de piel de pájaro;
y un vestido de la seda más cara de Irlanda.
Cuando voy a solas al Pozo de la Soledad,
allí me siento y sufro mi pesar;
cuando veo el mundo y no veo a mi mozo,
el que tiene un tono ambarino en el pelo.
Fue aquel domingo cuando te di mi amor;
el domingo anterior al Domingo de Pascua
y yo de rodillas leyendo la Pasión;
y mis dos ojos te daban amor para siempre.
Mi madre me ha dicho que no te hable hoy,
ni mañana, ni el domingo tampoco;
escogió mal momento para decirme eso;
fue cerrar la puerta tras el robo en la casa.
Mi corazón está tan negro como el negror del endrino,
o como el negro carbón del herrero en la fragua;
o como la suela de un zapato que holló salas blancas;
fuiste tú quien cubrió mi vida de esa oscuridad.
Me has arrebatado el este, me has arrebatado el oeste;
me has quitado lo que está ante mí y lo que está tras de mí;
me has quitado la luna, me has quitado el sol;
y mi temor es grande a que me hayas quitado a Dios”.
 ‘Donald Og’. Aunque sólo sea porque es del siglo VIII, del que nuestra imaginación poco sabe, como del VII o del IX, esos siglos oscuros en los que parece que casi nada hubo ni se escribió casi nada. Al menos alguien escribió estos versos sencillos y misteriosos, que no sé si “hacen llorar”, pero que no dejan indiferente. A mí no.
__________
Artículo de Javier Marías publicado en El País Semanal el 15 de mayo de 2016.
AddThis Sharing Butto

lunes, 3 de julio de 2017

La España vacía

Tablate


...la restauración del molino de Ainielle,  cuarenta y cinco años después de su abandono, significa que Ainielle existe. Por muy simbólico que sea el gesto, que no tendrá consecuencias en la repoblación del lugar, delata que el pueblo se mantiene vivo en la memoria. En parte, gracias a la novela.


Tablate
 Existir en la memoria es una de las formas más poderosas de existencia que conocen los humanos. Algo pasó a finales de la década de 1980 en aquella España tecno-pop y finalmente europeizada. El  ingreso en la Comunidad Económica Europea en 1986, once años después de la muerte de Franco, se vio como la ruptura definitiva con el problema de España. Ya no habría más Unamunos ni Ortegas ni Marañones. Ya no más Machados melancólicos. 


Se planearon grandes cosas. Juegos olímpicos, trenes de alta velocidad, redes de autopistas. El país se puso en obras. Europa exigía una modernización y aportaba miles de millones de pesetas para hacerla posible. Para cerrar las fábricas ineficientes, modernizar la flota de pesca y, sobre todo, para regular la agricultura. Un vistazo a los periódicos y a los medios de comunicación de aquel tiempo devuelve una imagen de sarcasmo y descreimiento muy ibérica. Es el influjo de la mirada del Quijote, esa tendencia observar con desdén y a desconfiar del optimista. 


Pero la profundidad y la velocidad de los cambios debió de causar algún vértigo. El país iba demasiado deprisa para el gusto de una clase media acostumbrada la sobremesa eterna del franquismo. 






Por eso,  a finales de los 80, creció en las librerías y en los cines una forma de nostalgia. Y ya se sabe que la nostalgia es una expresión suave y resignada del miedo.



Sergio del Molino: La España vacía. Viaje por un país que nunca fue.
Editorial Turner, 2016
páginas75 y 76