jueves, 14 de agosto de 2014

Solo una hendidura

      
    Verónica era capaz de recordar que  a veces había soñado. Hasta hoy nunca había sabido nada de esos sueños, solo en ocasiones, cuando despertaba -como habituada a otros movimientos-, se chocaba contra la estrechez y en algún lugar detrás de una hendidura todavía estaba claro..., solo una hendidura, pero por detrás ella presentía todo un espacio. Y  ahora se le ocurría que debía haber soñado a menudo. Y vio a través de su vida despierta esas figuras de sus sueños, como cuando bajo el recuerdo de conversaciones y acciones, después de mucho tiempo, se hace visible el recuerdo de una combinación de sentimientos y pensamientos que habían quedado ocultos, como cuando recordamos una sola conversación y entonces de pronto sabemos, después de años, que mientras tanto habían estado sonando las campanas sin cesar...
Robert Musil
La tentación de la calma Veronika. Uniones
El hilo de Ariadna, Buenos Aires, 2013
Págs. 274-275. Trad. Mariana Dimópolus