domingo, 26 de octubre de 2014

Les mouches d'automne. Irène Némirovsky




 -Ya-dijo Lulú con amargura, abarcando con un gesto el triste y oscuro saloncito y el vodka barato en el fondo de la copa, que agitaba de forma automática entre los dedos-. Es evidente que el escenario ha cambiado...
   -No es eso lo único que ha cambiado -gruñó la anciana, y miró a Lulú con tristeza-. Hija, perdóname... no tiene por qué  darte vergüenza decírmelo, si te he visto nacer... Dime, al menos, ¿no habrás cometido pecado? ¿Aún eres doncella?
    -¡Pues claro, tonta! -respondió Lulú, y se acordó de la noche del bombardeo en Odesa, que había pasado en casa del barón Rosenkranz, antiguo gobernador de la ciudad.
     El barón se hallaba en la cárcel y su hijo vivía solo en el domicilio familiar. Los cañonazos habían empezado tan de repente que no le había dado tiempo a volver a casa y se había quedado toda la noche en el palacio desierto con Serguéi Rosenkranz. ¿Qué habría sido de él? Seguramente habría muerto. El tifus, el hambre, una bala perdida, la cárcel... había donde elegir. Qué noche... Los muelles ardían. Desde la cama, mientras se acariciaban, veían las manchas de petróleo deslizándose en llamas por el puerto. Recordaba la casa de enfrente, con la fachada en ruinas y las cortinas de tul ondeando en el vacío. Esa noche, la muerte había estado muy cerca.

Nieve en otoño, Irène Némirovsky
Traducción del francés: José Antonio Soriano Marco 
Págs 60-62. Ediciones Salamandra, 2010.