domingo, 12 de octubre de 2014

La pluma




Había escrito varias hojas de papel cuando advirtió que desde hacía un rato la pluma escribía con tinta roja. Siguió adelante y un poco después aquella tinta le pareció sangre. Y era sangre en efecto. Pero continuó porque tenía ideas felices y las palabras fluían con naturalidad. Así siguió hasta redondear lo escrito al tiempo de acabársele la sangre a la pluma y caer muerta entre sus dedos.

Antonio Fernández Molina
La otra mirada. Antología del microrrelato hispánico.
Edición de David Lagmanovich. Ed. MenosCuarto 2005