viernes, 16 de octubre de 2015

OSO




Volvió a subir al piso de arriba y repasó las fichas que ya había redactado. La biblioteca era convencional y la información personal sobre Cary, escasa. Todavía no había avanzado lo suficiente en la investigación para darle sentido, quizá no lo tenía. Se sentía como una novelista francesa que, tras descartar el argumento y los personajes, debe construir una estructura abstracta y está demasiado apegada a la tradición para conseguirlo. Se notaba débil, incapaz de liberarse de lo concreto. En lugar de ideas, destilaba irritación.
pág.102



Oso, abandona tu humildad. Tú no eres un animal humilde. Tienes pensamientos propios. Cuéntamelos.

Oso, no puedo ordenarte que me quieras, pero creo que me quieres. Lo que yo quiero es que sigas siendo lo que eres y que lo seas para mí. Nada más. Oso.
 pág. 137

Marian Engel, Oso
Traducción de magdalena Palmer
Impedimenta, Madrid, 2015