Mostrando entradas con la etiqueta Juan Francisco Ferré. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Francisco Ferré. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de noviembre de 2015

El movimiento perpetuo es El rey del Juego en J.F. Ferré

            Louise Bourgeois ,Mamá (Maman), 1999, Guggenheim Bilbao, en el verano de 2015  

     Los nómadas somos las únicas criaturas terrestres que seguimos agitándonos como en el temblor original, el primer día de la creación, en la charca primigenia, yendo de aquí para allá, andando y desandando los caminos del mundo y los túneles del submundo sin otro propósito que mantenernos en movimiento perpetuo. Sin destino ni fin. A imitación de la vida misma. Esa es la religión primaria la más antigua, la tradición primordial.
pág 246


        - De verdad, tío, no entiendo qué coño está pasando. Desde que os he conocido todo va fatal en el país. Al final era verdad lo que decías. La gente se ha cansado ya de tanta mierda, de tanta mentira y de tanta y de tanta corrupción, y ha cogido, sin pensárselo dos veces, una bifurcación antidemocrática. La senda sin salida de la locura colectiva.

         - Cállate, McClane, hablas como un puto tertuliano de la TDT. No digas más gilipolleces. Aprende a esperar y a observar, colega. Observar y esperar. Ese es el método.

Pág 154


Juan Francisco Ferré, El Rey del Juego, 

Barcelona, Anagrama, 2015

miércoles, 8 de julio de 2015

Karnaval




     Caras y cuerpos, miembros y otras partes, todos avanzando por la larga avenida sin que nada se oponga a su paso. Sigo sin entender que no haya resistencia ni oposición a esa marcha imparable. Toda la ciudad está tomada por esa masa de cuerpos y caras, caras y cuerpos,  caras sin cuerpo y cuerpos sin cara.  Los veo a fogonazos sumándose sin cesar a esa masa creciente que camina en la misma dirección. Se han sublevado contra el estado de las cosas. Han decidido sublevarse contra la ignominia y la injusticia, así lo expresan sus gritos y sus proclamas. No derraman sangre, no siembran la muerte a su paso, no es ella su aliada ni su amiga, al revés de otros movimientos similares de la historia. Luchan por la vida, luchan por sobrevivir, luchan por tener una vida digna. Lo que destruyen son objetos, edificios, vehículos, escaparates, no personas, no cuerpos, si pudieran destruirían  las abstracciones económicas que los humillan y explotan a diario y las instituciones y corporaciones que las respaldan y patrocinan.

Juan Francisco Ferré:  Karnaval,
Barcelona, Anagrama, 2012, pág 142