Mostrando entradas con la etiqueta Los recuerdos del porvenir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Los recuerdos del porvenir. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de marzo de 2016

Elena Garro. Los recuerdos del porvenir


        Aquí estoy, sentado sobre esta piedra aparente. Sólo mi memoria sabe lo que encierra. La veo y me recuerdo, y como el agua va al agua, así yo, melancólico, vengo a encontrarme en su imagen cubierta por el polvo, rodeada por las hierbas, encerrada en sí misma y condenada a la memoria y a su variado espejo. La veo, me veo y transfiguro en multitud de colores y de tiempos. Estoy y estuve en muchos ojos. Yo sólo soy memoria y la memoria que de mí se tenga.
Página 9


   
     La joven se puso de pie y echó a correr cuesta abajo.
     —¡Aunque Dios me condene quiero ver a Francisco Rosas otra vez!
    Su voz sacudió la colina y llegó hasta las puertas de Ixtepec. De sus ojos salieron rayos y una tempestad de rizos negros le cubrió el cuerpo y se levantó un remolino de polvo que volvió invisible la mata de pelo. En su carrera para encontrar a su amante, Isabel Moncada se perdió. Después de mucho buscarla, Gregoria la halló tirada muy abajo, convertida en una piedra, y aterrada se santiguó.
Páginas 293-294

Elena Garro: Los recuerdos del porvenir
Editorial Joaquín Mortiz
México, 1963